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sábado, julio 31, 2021
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Día Mundial de la Donación de Órganos: un acto de amor y compromiso

Por Noelia Martín– EN 2019, desde este medio, contábamos la historia de dos amigos de los cuales, uno le donó su riñón a otro. En el Día Mundial de la Donación de Órganos, recordamos esta hermosa historia de dos amigos del Valle de Paravachasca.

La historia me llegó por casualidad, de parte de la hija de Sergio Rolando Deheza. En diciembre de 2018, Carla me contó que un mes atrás, su papá (54) había recibido el riñón de su amigo de toda la vida: Esteban Alfredo Iriarte (46). Ambos son oriundos de Bell Ville y actualmente viven en Anisacate y Potrero de Garay respectivamente.

Concretamos la entrevista y me acerqué un viernes por la tarde a la localidad vecina de Anisacate, a una vivienda ubicada sobre Ruta 5, detrás de una pollería. Allí me recibieron ambas familias con mucha emoción. Entre los dos, me fueron contando esta bella historia de amistad y coraje.

Sergio comenzó el relato: «Un año y medio atrás, por razones desconocidas, comenzó a fallar uno de mis riñones. Durante los últimos seis meses, sufrí malestar, náuseas y calambres hasta que descubrieron que era el riñón». El hombre fue atendido en el Hospital Italiano de Córdoba Capital, donde comenzaron a realizarle los estudios para buscar compatibilidades entre su familia, ya que posee un tipo de sangre no común: A+. Sus hijos y esposa fueron descartados por no portar el mismo factor de sangre. Tres de sus hermanas resultaron compatibles, sin embargo no se animaron a donar: «es una decisión difícil» afirmó Deheza.

Luego se inscribió en la lista de espera de donantes del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI). Entonces, luego de unos meses de diálisis en ATERYM-cuyo trabajo es impecable, según la familia-, Esteban le propuso: «Tengo tu misma sangre, contá conmigo, nos hagamos los estudios». «Me puse terco hasta que lo cansé, no podía verlo ir lunes, miércoles y viernes a diálisis. Yo no tenía miedo» afirmó con voz entrecortada. A lo que Sergio respondió: «No podía ni hablarlo. Lo hablé con la psicóloga del equipo de ATERYM. Me hizo ‘masticarlo’ y luego lo hablé con mi familia. Mi problema (se quiebra) era que él no tuviera consecuencias». Iriarte explicó que la calidad de vida es la misma que antes de la intervención, que no corría riesgo su salud. También realizaron un «crossmatch» de sangre para cotejar si eran completamente compatibles, si las sangres no se rechazaban.

Cuando éste aceptó la donación, faltaba sortear otro obstáculo: la justicia. En Argentina, la donación directa se lleva a cabo entre familiares: si son amigos se debe comprobar que no hay compra o pago por el órgano. Para ello, deben pedir un «permiso» a un Juez-en este caso Vaca Narvaja- y el donante comienza una especie de juicio, donde es entrevistado por un equipo interdisciplinario de médicos, psicólogos, psquiatras, el equipo de transplante, personal del INCUCAI y los jueces, quienes le hicieron varias preguntas a Iriarte. Si se generaba alguna duda, lo llamarían a Deheza, hecho que no ocurrió. Dos semanas después, les entregaron la resolución afirmativa. El inicio del trámite lo realizó la Doctora Crespi de la Defensoría Oficial de Tribunales Federales.

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