Foto: Noviembre Diverso (redes sociales)

Este 31 de marzo se celebró a nivel mundial el Día para la Visibilidad Trans, una fecha para tomar conciencia y reflexionar sobre los derechos y condiciones de vida de la comunidad. En Alta Gracia aún queda mucha tela para cortar y derechos por ser ganados.

El pasado jueves 31 de marzo se celebró el Día Internacional para la Visibilidad Trans, una fecha que si bien no nació en Argentina – nació en Chicago, Estados Unidos- se celebra a nivel mundial de diversas formas pero bajo un mismo objetivo: la visibilidad de las condiciones de vida de la comunidad transgénero y travesti, y los derechos por alcanzar.

El primer paso es la visibilización, para así lograr la inclusión. «Aquello que no se nombra, no existe», decía George Steiner, escritor y filósofo británico. Allá por septiembre del año pasado se comunicó que se realizaría el primer relevamiento de la población trans, travesti y no binaria en Alta Gracia, llevado adelante por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Córdoba, en acompañamiento con el gobierno local.

El (in)acceso a la salud

«A nivel local falta muchísimo, en Alta Gracia no hay consultorios amigables», reflexiona en diálogo con Redacción Alta Gracia Jorgelina «Cony» Paolucci, asesora en la Fundación Trans Argentinxs, quienes brindan acompañamiento y asesoramiento a infancias, adolescencias y juventudes trans o binaries.

«No hay políticas públicas básicas, como endocrinólogos o endocrinólogas, no hay terapia de hormonización. Las personas trans no tienen privilegios, cada cosa es una lucha. Por ejemplo, una persona trans cuando quiere acceder a una masculinización de tórax se encuentra con que las obras sociales no las cubren y a nivel público no se realizan», explica.

Las personas trans atraviesan una discriminación sistemática y estructural, alimentada por la falta de información y un exceso de «hablemos sin saber» en las redes sociales. ¿Cuántas veces hemos escuchado a la diputada provincial en Santa Fe y principal referente antiderechos Amalia Granata, decir que las personas trans tienen privilegios, incluso subsidios estatales por el simple hecho de ser trans?

Según un documento publicado por el Inadi «se estima que las personas trans y travestis tienen en la Argentina una expectativa de vida de 35 años».

Sin educación no hay trabajo

Otro punto para tener en cuenta es el cupo laboral trans, una medida elemental: hay una iniciativa por parte del Gobierno Nacional, y en junio del 2021 ingresó en la Legislatura Provincial el proyecto de cupo laboral del 1% para personas travestis, transexuales y transgénero en el Estado provincial.

«En el Gobierno Municipal no hay acceso a la salud, al trabajo, siempre pasa lo mismo. La visibilidad, ¿hasta dónde es? ¿Hasta dónde son personas comprometidas con personas trans?», cuestiona Paolucci.

Si hablamos de infancias trans, según la referente en Alta Gracia hay colegios donde son receptivos y otros donde hay que realizar capacitaciones y hablar con directivos: «pasa a nivel nacional, también» admite.

Durante la infancia y adolescencia trans es fundamental el apoyo no sólo del grupo familiar, si no también de la escuela: la mayoría de las adolescencias trans dejan el colegio ante situaciones de bullying e inacción por parte de las instituciones.

La cultura también es un derecho

A fines de febrero, durante el fin de semana de Carnaval – la misma fecha que Mionca – se llevó adelante el Carnaval Marika, organizado por el espacio disidente, abierto y multidisciplinario Noviembre Diverso. Porque sí, la cultura también es un derecho.

El festival, destinado a toda la familia, contó con artistas y feriantes. «Los espacios de diversidad son seguros y culturalmente necesarios. Acompañemos y ayudemos a infancias y adolescencias a sentirse libres de elegir», rezaba la invitación al Carnaval Marika.

Argentina es un país pionero en reconocimiento de derechos de la comunidad LGBTQ+, aunque gran cantidad de sus derechos todavía no están efectivizados, ni garantizados, una deuda social aún pendiente.