En la madrugada del 25 de diciembre, alrededor de la 01:00 horas, se recibió un llamado de emergencia a la línea 911 por parte de un hombre visiblemente alterado, quien manifestó que su hijo de un año y medio había perdido el conocimiento en su domicilio, en la localidad de Santa Ana.
Ante la situación, la operadora del 911, Sargento Cristina Sánchez, brindó contención emocional al padre, quien informó que el menor presentaba un cuadro de fiebre alta previo a la descompensación. De manera inmediata, la efectiva policial lo guió telefónicamente en la realización de maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), con el objetivo de estabilizar al niño.
Gracias a la intervención oportuna y a las instrucciones precisas, se logró escuchar al progenitor efectuar correctamente las maniobras indicadas, lo que permitió que el menor reaccionara y comenzara a llorar, señal de recuperación de sus signos vitales. En simultáneo, se comisionó un móvil policial al lugar y se solicitó asistencia médica.
Minutos más tarde, el personal interviniente constató que el niño había recuperado la conciencia y se encontraba estable, permaneciendo en observación a la espera de la llegada del servicio de emergencias.
El hecho pone de manifiesto la importancia de la capacitación permanente y la rápida respuesta del personal del 911, cuya intervención resultó fundamental para salvar la vida del menor en una situación crítica.











