Redacción Alta Gracia

Desde el 10 de diciembre que asumió su segundo mandato el intendente Marcos Torres, la discusión política tanto en el recinto legislativo como en el Ejecutivo está en agonía. Enunciados, frases trilladas, una gestión que se sostiene al ritmo de la “motosierra” provincial y nacional y una oposición que – co-responsable de haber aportado los votos para este desastre nacional- sólo se sienta a “justificar” un sueldo sin levantarse de la banca para visibilizar la pobreza que hay en la ciudad.

Inflación, aumento de pobreza, comedores sin alimentos, frío extremo, déficit habitacional, aumento de tarifas, transporte, epidemia del dengue y ahora de las enfermedades respiratorias que obligó a una escuela privada suspender las clases por dos días.

Todo esto no es más que el reflejo de lo que viene pasando a nivel nacional desde la asunción del nuevo gobierno que implementó una política feroz de ajuste a las clases medias y bajas de la población.

Sin embargo y, una vez más, se observa a una oposición local – radicalismo y PRO – quienes tienen representación en el Concejo Deliberante, desfazados de la realidad en cuanto a su labor, no sólo parlamentaria, sino en respuesta a sus propios compromisos de campaña en el 2023.

¿Fue necesario que un medio de comunicación local tenga que “recordarles” a los radicales que debían publicidad de campaña?. Supongo que no, si la hubiesen pagado para todos los medios que comprometieron su trabajo, entre los que está este medio de comunicación que aún esperamos el abono de un contrato publicitario que no llegó. Sin embargo hoy se sientan en las bancas hablando de deudas de otros cuando las propias siguen impagas y, con esa vara, el resto de lo que se supone no es “transparente”.

No volvieron a los barrios, no se plantaron en la terminal de ómnibus de Alta Gracia cuando  las filas para cargar la tarjeta TIN (un entuerto poco claro) eran interminables: sólo se  limitaron a “instar a la empresa para que resuelva la situación que aqueja mes a mes a todos los usuarios”, no participaron de la histórica sesión legislativa provincial en el marco del Día Nacional por la Verdad, Memoria y Justicia que se realizó en el  ex Grupo de Artillería 141 de José de la Quintana cuando se abrazan a las banderas de Alfonsín. “No nos invitaron”, espectaron algunos que intentaron justificarse cuando una sesión legislativa es pública, no acompañaron a la puesta en marcha del plan de alimentación, seguridad, trabajo en entre otros.  

El Concejo Deliberante que – se supone- es el órgano político de una gestión está muerto. Es claro que con la mayoría oficialista – histórica claro está por el abrumante resultado de las últimas elecciones- va a seguir avanzando en lo que el Ejecutivo disponga y no se trata sólo de números.  Se trata de la falta de propuestas serias en la gestión de una oposición que no habla ni plantea política: sólo chicanas y debates de bajo vuelo.

¿Por qué mi insistencia en una oposición en serio?. Porque el es balance que debe tener toda gestión gubernamental. No hay política, no hay discusión en serio, no hay compromiso real para los ciudadanos y ciudadanas que apostaron con su voto a una intervención diferente.

 ¿Está todo bien lo que hace el Ejecutivo Municipal?; claramente NO o SÍ, pero quién lo contrarresta?, Nadie. Algunos esperan que el periodismo sea “carne de cañón” para ventilar supuestas irregularidades del gobierno municipal cuando ni los propios “opositores” lo hacen.

En definitiva. Creo que en estos meses de gestión municipal, desde el Ejecutivo se hace lo que se puede y desde el Legislativo, – desde la oposición- están haciendo la “plancha” para ver cómo se van posicionando para la elecciones de medio término en el 2025, con sus referentes como De Loredo, Macri, Juez, Bullrich menos por quienes hoy no pueden ir a comprar una garrafa de 10 kilos.