Foto ilustrativa

En años electorales las consultoras son las más solicitadas para realizar sondeos sobre la imagen de tal o cual candidato o candidata que aspire a un cargo público. Pero el abuso de esta herramienta que se está viendo este año escandaliza. Los candidatos no sólo no confían en sus pares sino que además transfieren esa responsabilidad a la comunidad.

El caso más claro de esta nueva “modalidad” de elegir candidatos es el que se gestó en “Juntos por Cambio” con la decisión del espacio de dirimir su referente a la gobernación a través de una encuesta.

Durante 20 días miles de usuarios de telefonía celular recibieron llamadas encuestándolos. Otros tantos expresaron sus conocimientos o desconocimiento sobre Luis Juez o Rodrigo De Loredo de manera presencial ante una persona que llevaba planillas casa por casa.

Esta modalidad se fue legitimando en comunas y municipios más chicos. Ahora todos los que no se ponen de acuerdo dentro de un partido político que aspira a gobernar una ciudad, van a una encuesta. Me parece absurdo.

Todos los partidos políticos se guían por encuestas. Esto no es nuevo. Lo novedoso, en este caso, es que bajo el disfraz de la transparencia ponen a la ciudadanía (que irá a votar unas cinco veces este año) en la responsabilidad de “elegir” quien podría ser un candidato de acuerdo a lo que “mide”.

Se habla de diálogo y consenso pero ante esta “estrategia” electoral no dialogaron ni consesuaron con sus propios socios políticos. Qué tipo de confianza se genera en la población si un futuro gobernante no puede cerrar un acuerdo político – electoral puertas adentro.

Insisto: todos los partidos políticos hacen encuestas y evalúan sus referentes por el que mejor o mayor imagen positiva tenga entre la población. Después se encierran y dirimen quién será la o el mejor que represente el espacio.

La población una vez más tiene que estar atenta a las “plataformas electorales” que se viralizan por twitter o propaganda paga en redes sociales, ahora también a arbitrar internas propias de los partidos. ¿No será mucho?

A dos meses de las elecciones provinciales se conoce poco y nada cuáles son las propuestas que se plantean para gobernar una provincia como Córdoba, con índices de pobreza altísimos, desocupación, trabajo empobrecido, sistema de salud y educativo en terapia intensiva, la inflación que come el bolsillo del trabajador y la trabajadora de manera escandalosa y además ¿hay que “decidirles” sus internas?.

La política, que es la actividad social que incide directamente sobre la vida cotidiana de los vecinos y vecinas, está cada vez más alejada y – al parecer- quienes tienen acceso a un móvil con 5G son que puede acceder a propuestas e incluso responderle a una máquina quién nos gustaría que nos gobierne.