Foto Prensa. Archivo

La madrugada del 1° de enero dejó un escenario de violencia y desborde en el sector del Parque del Sierras Hotel, en Alta Gracia. En el marco de los festejos de Año Nuevo, se registraron personas heridas, múltiples atenciones sanitarias y situaciones de extrema tensión, que obligaron a un intenso despliegue de recursos municipales.

Durante varias horas intervinieron ambulancias, la Guardia Local de Prevención y los inspectores municipales, quienes trabajaron para contener distintos episodios de agresiones y desórdenes. Sin embargo, la magnitud de lo ocurrido volvió a poner en evidencia las limitaciones del Municipio cuando no existe un acompañamiento efectivo de las fuerzas provinciales.

En ese contexto, el intendente Marcos Torres expresó con crudeza su malestar por la ausencia policial durante la noche.
“Una vergüenza, anoche la policía nos abandonó”, afirmó, detallando que hubo “siete móviles de Guardia Local, inspectores municipales y cero policías”, en una jornada que estaba anunciada como de alta concurrencia.

El intendente remarcó que el problema no fue la habilitación del espacio recreativo:
“La apertura del Sierras no, porque si no el caos hubiese estado en otro lado”, sostuvo, descartando que la solución pase por cerrar o restringir actividades sin una estrategia integral de seguridad.

Torres fue más allá y advirtió sobre el desgaste que atraviesa la gestión local al asumir responsabilidades que no le corresponden: “Estamos haciendo su trabajo y ellos cada vez tienen menos recursos”, señaló, y agregó: “Mientras más invertimos y hacemos más, la policía se borra”.

Frente a este escenario, el intendente anticipó que la Municipalidad revisará su rol en materia de seguridad: “Lo que sí vamos a replantear es que ya no estamos haciendo cargo de toda la seguridad”, afirmó, al tiempo que confirmó que elevará un reclamo formal a las autoridades provinciales.

“Voy a elevar una nota al ministro porque se olvidaron de Alta Gracia”, concluyó.

Una noche con heridos, trabajadores municipales desbordados y un mensaje político contundente.

Fuente: Mi Valle