Por María Luz Cortez. Esta semana recomiendo una miniserie de HBO que habla sobre la tragedia de la central nuclear Chernobyl. El relato cuenta las pequeñas historias personales de los vecinos y profesionales atravesados por la explosión del reactor nuclear en las horas previas y en los meses posteriores. Las imágenes, los sonidos y los diálogos aportan información y conmueven sin caer en el morbo.

En mi cabeza aún registro el sonido de vibración intensa que, acompaña las escenas más difíciles. Un reactor nuclear explota y durante las primeras horas funcionarios soviéticos (según cuenta la ficción) se niegan a reconocer lo sucedido. Lo que sigue después es una serie desafortunada de hechos que originalmente fueron registrados en un libro de una periodista bielorrusa. Se trata de las voces de los sobrevivientes.

Los bomberos de distintos destacamentos se acercan a apagar el fuego creyendo que sólo es fuego, y no una serie de químicos altamente peligrosos; las familias de Pryat, una ciudad cercana a la central nuclear, se asoman a ver maravillados el haz de luz que sale del incendio y se dejan tocar por pequeña luminosidades que caen del cielo; todo es mucho más peligroso de lo que parece.

Un científico toma dimensión de la tragedia y las autoridades de la URSS comienzan a actuar lentamente para la velocidad en la que avanzan las consecuencias nucleares.

En las redes sociales, el debate entre lo que fue «verdad» y lo que «mentira» está instalado. Cabe señalar que, debe haber varias licencias ficcionales. Pero para mí fue una miniserie impactante, atrapante y desafiante de los conocimientos.