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sábado, julio 31, 2021
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14 de marzo 2020: el día que nos cambió la vida cotidiana

Por Claudia Moreno- Hace exactamente un año, el intendente Marcos Torres junto con referentes de salud, nos informaban por primera vez- a través de una conferencia de prensa- el cierre preventivo del Colegio Manuel Solares por casos de #covid detectados . Las informaciones sobre este nuevo virus ya venían por distintos medios nacionales y provinciales. Pero a Alta Gracia, llegó el 14 de marzo de 2020.

En los pasillos de las redacciones y del «boca a boca» se sabía que un caso sospechoso y que estuvo en contacto con niños y niñas del colegio primario, además de una profesional que se desempeñaba en la Fundación Kamay, fue el disparador para que las autoridades locales convoquen a la prensa- en un día inhabitual- para informar lo que estaba sucediendo y, además difundir las acciones que se iban a tomar en el transcurso de los días.

Mientras tanto algunos eventos privados se fueron suspendiendo- en concordancia con el pedido y las medidas que emitió el gobernador Juan Schiaretti y a nivel Nacional.

Coronavirus: cierran la escuela Manuel Solares por prevención

Conferencia de Prensa- en la mañana de éste sábado, el doctor Rodolfo Rodríguez, miembro del Comité de Acción Sanitaria y Director del Instituto de Investigación y Planificación Sanitaria del Gobierno de Córdoba junto al intendente Marcos Torres y la doctora Mariana Garay, informaron sobre la situación en Alta Gracia en relación al Coronavirus.

En la ciudad hay seis casos sospechosos– aún no se confirmó ninguno ya que el Instituto Malbrán estará enviando los resultados entre el lunes y martes de la semana que viene. De todos modos, en la provincia de Córdoba y, en la ciudad, al activarse el protocolo de prevención y asistencia, se tratarán todos estos casos como «si fueran positivos».

Es decir, los pacientes están aislados y sus contactos cercanos se los puso en cuarentena.

En el caso de la escuela Manuel Solares se trata de una profesional que estuvo en contacto con niños del primer grado. Este sábado se desinfectarán las aulas (con agua y lavandina el virus muere) y el colegio permanecerá cerrado hasta tanto se confirmen – como positivo o negativo- los resultados del isopado.

«Hasta que no se tengan esos datos por parte del Instituto Malbrán el colegio estará cerrado y los contactos más cercanos de la psicopedagoga ya están en cuarentena», explicaron en la conferencia de prensa»

A partir de ese momento, las medidas impuestas por el municipio, fueron desde el cierre de escuelas, bares, comercios, cuarentena casi absoluta. Control de Gendarmería Nacional en las rutas, solicitudes de permisos excepcionales para circular, prohibición de reuniones familiares.. y una serie de acciones que nos transformaron la vida- tal como la conocíamos- para entrar en un «juego perverso» que el virus nos proponía en las «nuevas» maneras de relacionarnos.

Lo que vino después… no hace falta recordar. Confinamiento, clases virtuales, caos. desorientación, angustia, desolación..

El virus no se fue. Pasó un año y aún las posibilidades de contagios existen. Los hábitos nos han cambiado. Salimos a las calles con barbijos, mantenemos el frasco de alcohol en gel en todos lados, no entramos a un comercio si hay más de dos personas..

Este año algunas escuelas comenzaron sus clases presenciales con un millón de protocolos a respetar: niños y niñas en «burbujas», con sus barbijos.. otros tantos aún continúan las clases virtuales (con todo lo que implicó este tema para docentes, conexiones durante un año que se perdieron más que aprendizajes curriculares: se perdió el contacto con el compañero, se perdió una docente que acompañe en el proceso, se perdió la «conexión de internet» y, por lo tanto, el acceso a cientos de niños y niñas que quedaron prácticamente fuera del sistema educativo.

Un año en donde se perdieron más que un par de abrazos y juntadas con amigos.. Cambió la forma de relacionarnos, se priorizó – en muchos casos- el respeto y el cuidado al otro (mientras yo me cuido), entramos en crisis existenciales, en crisis domésticas y se elevó en más de un 80 por ciento los casos de violencia intrafamiliar.

Un año que nos dejará secuelas, del mismo modo que a niños, niñas y adolescentes que pasaron aquel año con mucha soledad de sus pares. Sin lugar a dudas, va a ser un año que nos dejó marcas fuertes, aprendizajes y, sobre todo, saber y ser conscientes que ésto aún no terminó.

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